11 de Agosto de 2017
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Los equipos de respuesta inmediata de emergencia de Cruz Roja llevan más de 25 años velando por la seguridad de los montañeros
Equipos de salvamento de Cruz Roja.
Unai tiene 37 años, trabaja de enfermero en un hospital y le encanta la montaña. Siempre que puede, se escapa al monte para dar rienda suelta a su pasión. Macizos como Gorbeia o Urkiola no tienen secretos para él. Y en cuanto tiene dos o tres días libres traslada su afición a los Pirineos o Picos de Europa. Pero desde hace unos años, Unai vive este entusiasmo desde una visión muy particular, como miembro del grupo de rescate de montaña de la Cruz Roja en Bizkaia, conocido por el nombre técnico de Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de Búsqueda, Salvamento y Rescate en Medio Terrestre.

Unai cumple con el prototipo de integrante de un grupo formado por cerca de 140 voluntarios repartidos en cuatro bases: Durango, Gernika, Uribe y Zalla. Desde ellas, cubren todo el territorio de la Comunidad Autónoma Vasca, siempre bajo la coordinación de SOS Deiak y en estrecha colaboración con el grupo de rescate de montaña de la Ertzaintza. Solo en Bizkaia, el año pasado participaron en una veintena de intervenciones en las que rescataron o dieron asistencia a 44 personas

Aunque también pueden participar, y lo han hecho, más allá del País Vasco en actividades y emergencias que se puedan producir en el resto del Estado a petición de la Oficina Central de Cruz Roja y su centro de Coordinación Nacional.

«La media de edad de nuestros voluntarios está entre los 35 y los 40 años y su perfil personal está bastante definido», explica Alain Bravo, responsable del grupo. «Se reparte entre profesionales relacionados con servicios públicos (bomberos, sanitarios o ertzainas) y deportistas y aficionados a la montaña (alpinistas, escaladores, sobre todo) en una proporción de 8 a 2», añade.

En realidad, hay más grupos de este tipo repartidos por España, aunque ninguno, por número y capacidad de respuesta, como los de Bizkaia. «Desde luego, la cultur a montañera que hay en Euskadi ayuda. Y mucho. Y se une también a nuestra mentalidad solidaria. En otros sitios quizás no tendrían tanto éxito», matiza. «Los integrantes se lo toman como una forma de ocio diferente», remarca.
El coordinador se muestra especialmente orgulloso de su capacidad de respuesta. El grupo es capaz de estar operativo en su base en 13 minutos desde que cada voluntario ha recibido en su teléfono la llamada de emergencia. Las funciones del equipo, «siempre en coordinación con SOS Deiak y la Ertzaintza», insiste, van desde las evidentes de búsqueda -rescate y salvamento de personas heridas, extraviadas y en general con problemas en la montaña-, a dar apoyo psicológico y de primeros auxilios.

Uribe, precursora en España
Cualquiera puede formar parte de estos grupos, aunque, como es lógico, se requieren por un lado unas mínimas condiciones físicas y conocimientos técnicos de montañismo, y por otro ciertas nociones de asistencia sanitaria. «Los primeros digamos que los llevamos encima, porque todos venimos del mundo de la montaña y estamos aquí precisamente porque es lo que nos gusta. Y en cuanto a lo segundo, aunque es verdad que la mayoría pertenecemos al mundo sanitario, llevamos a cabo cursillos de forma periódica. Como resumen, se puede decir que tenemos un proceso de formación permanente tanto en el ámbito alpino como en el sanitario», detalla Bravo.

Aunque el primer grupo de rescate de montaña de la Cruz Roja como tal se creó en Guadarrama (Madrid), Alain Bravo recuerda con orgullo que el equipo de Uribe es precursor a nivel nacional, «con una antigüedad de más de 25 años», destaca. Y el de Durango, con cerca de 50 miembros, «el más numeroso».

Estos equipos de respuesta inmediata no solo se circunscriben al mundo de la montaña. La Cruz Roja de Bizkaia tiene grupos de este tipo especializados en el medio acuático, apoyo psicosocial, asistencia y puestos sanitarios avanzados, y en albergue provisional, con capacidad para habilitar en 15 minutos un espacio para dar cobijo a 250 personas. Alain recuerda el incendio de marzo pasado en Sestao -en el que hubo que desalojar a 400 personas-, como el último incidente en el que todos los ERIE de Bizkaia actuaron de forma conjunta. | F.J.P.


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